Aquiles Báez…personalísimo

Aquiles B‡vez en el "backyard" de su casita en Toronto
Aquiles B‡vez en el "backyard" de su casita en Toronto

Una fiesta. Así es un encuentro con Aquiles Báez, uno de los más importantes referentes musicales de Venezuela para el mundo, y presente en Toronto para participar  junto a su Trío hoy, 8 de Junio, a las 7:30 pm en Lula Lounge y el sábado 11 de junio a las 4:30 pm en Lulaworld Stage -1653 Dundas St.West, durante la clausura  de la 11va edición del festival  Lulaworld 2016  .

A 17 producciones discográficas de aquel niño que a los once años tocaba cuatro, el autor de A mis hermanos, Mi pequeña, Un secreto entre los dos, y  una veintena de bandas sonoras, se presenta a Toronto Entero lleno de vida, abierto e imposible de encasillar.

TOEN.- ¿Cómo se define Aquiles Báez? 

A.B.- Yo no sé, pienso quedarme e soy indefinible porque tengo como muchas aristas, ¿no? Incluso, una cosa es lo que yo presento, otra cosa es Aquiles Báez como compositor de letras, otra cosa es Aquiles Báez como guitarrista. Tengo otra arista que es más académica… ahora como creador siento que soy muy diverso, aunque siempre tengo una identidad muy venezolana, y parto de esa venezolanidad para crear un horizonte que sea más del siglo XXI.  O sea, vengo de varios mundos: del mundo de la música clásica, del mundo de la música folklórica, del jazz, de tocar música brasilera, tango, música peruana, música judía. Tantas cosas he tocado, que a la hora de la chiquita eso va siendo como una licuadora, y el resultado  es ese bagaje de cosas.

TOEN.-Generalmente la gente le asocia con  jazz, bossa nova, por supuesto con influencia de la música tradicional venezolana, pero…

A.B.- Sí,  pero fíjate que  tengo una pieza que se llama Saín, compuesta a partir de la séptima letra del alfabeto judío con una estructura particular. Es una pieza que le dediqué a una gran amiga mía israelí que se llama Ana Cohen -una clarinetista excepcional-,  y no tiene nada que ver con la música venezolana, y aún sigo siendo yo.

Báez se reconoce, eso sí, influenciado en el  proceso creador por nombres como Aldemaro Romero, Antonio Lauro, Rodrigo Riera, Astor Piazzolla, Egberto Gismonti; incluso por clásicos como puede ser Debussy; genios del jazz como Buck Clayton o Bill Evans, entre muchos otros.

A.B.-Los brasileros me han marcado mucho la verdad. La forma como piensa Djavan, como piensa Chico Buarque, como piensa Egberto Gismonti, eso me marcó y me llamó mucho la atención, y yo creo que, como te reitero: uno es una consecuencia de lo que ha hecho, de lo que ha sido y de la música que ha  escuchado. Por eso es importantísimo generar música de calidad, porque a mejores referentes, mejor música se produce.  Y además está Piazzolla. Piazzolla… tú lo oyes y tú dices: Dios existe. Hay música que te conecta con una deidad superior, pienso yo, que es ese Dios llamado ‘la música’.

TOEN.- ¿En qué momento reconoció que su instrumento era la guitarra?

A.B.- Yo empecé tocando cuatro, bueno y como muchos niños en Venezuela que empiezan tocando cuatro, después agarré la guitarra, luego la mandolina, el piano, toqué la viola y de repente, la guitarra -como buena mujer- me dijo: “Epa, la cosa es conmigo”. (Risas)

TOEN.- La abrazó y no la soltó. (Risas)

A.B.- Me abrazó ella. (Risas)

TOEN.- ¿Pero y por qué no, por ejemplo, escogió la guitarra clásica?

A.B.-Bueno yo estudié guitarra clásica pero pienso que siempre he sido como muy particular en la forma de pensar en la música y de sentir la música. Yo vivía componiendo desde muy temprano y me acuerdo que mi maestro Alfonso Montes me dijo: “yo sabía que tú nunca ibas a ser un guitarrista clásico como tal, porque eres demasiado inquieto. Sin embargo sí sabía que la técnica clásica te iba a ayudar mucho”. Lo que caracteriza a un músico clásico es la disciplina y el método de estudio, y eso yo lo sigo aplicando.

TOEN.-Háblenos de su visita. ¿Esta es la primera vez que viene a Toronto, cierto?

A.B.- A dar un concierto sí. Yo había estado cantando en un parque con Lucía Pulido, una cantante colombiana, pero como tal y como proyecto mío, es la primera vez.

TOEN.- ¿Qué expectativas tienes del público de Toronto?

A.B.- Yo creo que  lo que me ‘jode’ a mí son las expectativas. (Risas)

Aquiles B‡áez trio

Aquiles Báez Trío recibe al equipo de Toronto Entero en el porche de su hogar en Toronto. De izquierda a derecha los miembros del trio: Gustavo Márquez ( bajo), Aquiles Báez (Guitarra) y Adolfo Herrera ( batería).

TOEN.- Pero siempre tiene como ese gusanito…

A.B.- Claro, lo chévere y lo bonito es conocer nuevos espacios y nuevas ciudades y nueva gente, ¿no? Eso lo enriquece a uno. Pero  cuando uno sale a tocar trata de hacer lo mejor posible, estés donde estés, independientemente si es para 10, 15 personas o para 2.000 personas.

Para un hombre que ha recibido innumerables reconocimientos en su travesía por el mundo, sobran las experiencias y los recuerdos de cada presentación, sin embargo,  asume sus conciertos como un proceso personalísimo.

A.B.- Esta cosa de ser artista es muy loca. Yo me monto en un escenario y a veces no sé ni siquiera  lo que pasa sino hasta el día siguiente, cuando digo: “Mi alma, esto como que estuvo bien”. Un artista israelí me dijo una vez que uno siempre tiene que pensar en el próximo concierto. Cuando uno se baja de la tarima ya tiene que pensar en el otro, porque no te puedes quedar pegado a lo que ya pasó. Una filosofía muy interesante.

Un café preparado con mucho esfuerzo en cocina ajena, y las consabidas excusas, abre la compuerta a nuevas carcajadas.  “Hiciste un “guashosho”…bueno tienes que cantar  ‘Esto es lo que hay, esto es lo que hay”, bromea  Báez.

TOEN.-   ¿Qué diferencia encuentra entre el Aquiles de sus comienzos y el  de hoy en día?

A.B.- He ganado un poco de años. (Risas). Hay una gran diferencia. Yo no diría que he evolucionado sino mutado.  El otro día  estaba dando una clase y un señor me dice: “cónchale, esas cosas que tú haces… ¿por qué no te quedaste haciendo lo de antes?”  Y yo, bueno… eso era más convencional, ¿no?  O sea, uno va mutando hacia otras cosas, incluso, de mis primeras épocas yo tenía música muy loca… recuerdo  una pieza  llamada “¿Y qué hace esa cucaracha en la pared?”  (Risas)

TOEN.- Esa no la hemos escuchado. (Risas) ¿Cómo es el proceso creativo de Aquiles Báez?

A.B.- Tengo unos zapatos para eso… son de gamuza. (Risas)… Componer es un ejercicio de constancia, de todos los días. A mí todos los días me fluyen ideas. Mira, componer, es por un  lado un ejercicio matemático y por el otro una acción espiritual. Tú ves compositores como Bach, matemático  y a la vez conectado con algo elevado. Yo tengo varias formas de componer: matemático,  cerebral,  empírico, más mezclado… No creo en la musa como tal, sino en forzar  que bajen los espíritus, no sentarme a esperar a que llegue la musa.

TOEN.- ¿Ha sido difícil el camino en la música?

A.B.- Yo creo que la música ha evolucionado mucho …  es una profesión. A los 11 años decidí lo que quería ser, músico y fue de mucha disciplina, de muchos retos y muchas veces querer tirar la toalla… pero hay que ser constante.

TOEN.- ¿Qué define Aquiles Báez como buena música?

A.B.-  Hay una cosa que dijo Jacobo Borges, que me pareció muy importante. Jacobo dijo que a él no le gusta ver cosas que no son hechas con el corazón.  Esta es una época de fórmulas y  poco sentimiento en las cosas, entonces hay que ponerle corazón. La música tiene que ser una emoción. Tiene que ser un generador de emociones. Para mí la buena música es la que se hace desde una fuerza superior a uno, llamada Dios o como quieras, y que llega al corazón de las personas por una vía espiritual.  Esta es una época en donde se ha perdido eso. Ahorita estuve en Nueva York en una misa de Gospel y yo decía “wow” qué contundente es el poder de la fe. Yo creo que hemos perdido esa conexión con lo espiritual y nos hemos ido por lo superficial. ¿Cómo ser profundo en esta época?,  ¿Cómo generar buena música en  esta época? No es imposible, pero es un proceso complejo,  es tener fe en esos sonidos que genera una escala musical, fe en una melodía, fe en la música como un regalo divino y como un regalo superior, o tan sencillo como tener fe en el artista como artista.

TOEN.- ¿Nuevas apuestas?

A.B.-Hay nuevas aficiones, o mejor dicho una vocación que yo no sabía que tenía, y es  escribir.  Estoy escribiendo muchos artículos para un portal que se llama Prodavinci. Pero es complicado cuando uno siente que le toca ser un crítico de la época.

TOEN.- ¿Crece su público en Venezuela?

A.B.- Bueno, creo que uno va adquiriendo publico con el tiempo, ¿no?  Sin embargo, lo difícil es mantenerse. Yo soy un caso muy raro. Porque yo viví 16 años en EEUU y me devolví a Venezuela. Estoy haciendo cosas allá que creo que son necesarias. Hay que buscar la forma de que los músicos se eduquen, se preparen, pero ¿quién educa a los oyentes?  Y es algo tan importante. Si no educamos a los oyentes, el  futuro va a ser para Daddy Yankee o Romeo Santos. ¿Cómo combatimos eso? con educación, la solución a todo está en educar, en formar y no deformar.

Aquiles B‡ez

Con Aquiles Báez , corazón, música y risas

TOEN.- ¿Por qué decidiste mudarte al exterior?  

A.B.- Yo me fui a Boston para aprender a componer música para cine, y vi que estaba aprendiendo lo que ya sabía, pero en inglés. Yo estaba como para entrar a un máster, pero en Venezuela no había ese tipo de programa… Incluso, terminé dando clases en Berkley y entonces agarré ese camino y me fui quedando, primero en Boston, luego a Nueva York, y ahí se me abrieron muchas puertas, porque Nueva York es la gran capital artística del mundo, lo que pasa ahí y lo que aprendes ahí, no lo aprendes en ningún otro lado. Las vivencias no las puedes comparar…

TOEN.- ¿Qué te hace volver a Venezuela?

A.B.- Me gusta el turismo aventura. (Risas). Yo creo que es porque en Venezuela todo está por armarse, hay una generación de músicos emergentes… Hay que construir a futuro, si uno deja el futuro en manos de los bárbaros,  de los incompetentes, ¿hacia donde vamos? Allá hago mucho y eso me emociona, estoy construyendo para los jóvenes.  Les estoy abriendo esa ventana.

TOEN.-¿Sólo en Caracas?

A.B.- No, también en Valencia, Lecherías, eventualmente en Margarita…  somos cuatro personas, tenemos un festival que se llama Caracas en Contratiempo, ahorita en julio, donde tratamos de programar lo más interesante. Este año lo vamos a dedicar a Aldemaro Romero y a Jerry Isbell. Es celebrar la vanguardia. Estamos celebrando a la gente que está creando con autenticidad. Es una cruzada muy dura pero  tenemos que hacerlo, llegarle a la gente. Si queremos que el futuro sea mejor no podemos apostar por la mediocridad.  El pueblo no tiene espacio para la cultura ni formación. La otra vez fui a La vela de Coro, a la iglesia, y fue muy interesante porque el público no era una élite sino pescadores, y viene un señor y me dice: “Ojalá hubiera más actos como este, porque la pasé muy bien”. Entonces tú dices: la gente tiene la sensibilidad, y no se apuesta por eso.

TOEN.- ¿Cuál es tu lema de vida?

A.B.-  Más bien, cuál es mi dilema. (Risas) . No sé, yo pienso que lo importante es vivir en paz con la cosecha de uno. Vivir buscando las cosas hermosas de la vida y vivir desde esa conexión que te da, por ejemplo en mi caso, vivir desde la música como una entidad espiritual sin ser religioso…desde una espiritualidad conceptual y contundentemente certera.

Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Pin on Pinterest0Share on LinkedIn1Email this to someone