Crossroads, un cruce de caminos en Toronto

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Hace exactamente un año publicábamos este artículo sobre la inauguración de Sur Gallery, la primera galería dedicada a mostrar y promover el arte contemporáneo Latinoamericano en Toronto. Asimismo, hace exactamente un año, esta obra de arte público, Crossroads, era colocada a la entrada de dicha galería como parte de su exposición inaugural. Ahora, la intención es que haya venido para quedarse.

Crossroads es una creación del artista de origen mexicano Marcos Ramirez ERRE, quien concibió esta escultura específicamente para ese lugar. Mientras apunta la dirección en la que se encuentran una serie de ciudades, esta obra muestra además las distancias a las que se encuentran dichas ciudades con respecto a Toronto, ayudando a que el espectador establezca una relación con una ciudad diferente. Al otro lado de cada indicación, se puede leer un texto, frase, proverbio o cita de un filósofo, artista o político que identifica las diferentes problemáticas existentes en torno al estado y la vigilancia.

Crossroads, ya integrada en la vida diaria de muchas personas que residen en torno al Lago, se ha convertido en una de las obras de referencia de arte público de la zona este del Harbourfront. En tan sólo un año, ha pasado a formar parte del patrimonio artístico de la ciudad y a convertirse en un punto de interés y, más aún, de referencia fotográfico: no hay día que no se detengan en torno a 20-30 personas a fotografiar esta obra con su cámara o teléfono móvil.

Aunque la temática de Crossroads esté relacionada con la vigilancia que ejercen los estados sobre sus ciudadanos, no deja de ser curioso que la obra represente un cruce de caminos. Muchos de los que hemos hecho de Toronto nuestro nuevo hogar pensaremos: ¿Qué es Toronto si no, más que un cruce de caminos? ¿Acaso el 50% de los habitantes de esta ciudad no provienen de otro país y es aquí donde han cruzado sus caminos? Todos sabemos que el arte público hace que las ciudades parezcan más amables, no sólo para los locales, sino también para los visitantes, pero en este caso Crossroads adquiere un significado más intenso si cabe para los torontonianos: ese cruce de caminos forma parte de nuestra vida diaria.

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Ahora que ha transcurrido un año, Crossroads debe volver a su dueño y Sur Gallery está haciendo todo lo posible para que se quede. Aunque la intención final es que esta pieza permanezca definitivamente en Toronto, Sur Gallery ha puesto en marcha una campaña de crowdfunding para recaudar los fondos necesarios para que Crossroads pueda quedarse un año más en la ciudad. Durante los próximos meses, otros esfuerzos se sumarán a esta campaña con la intención de adquirir esta obra de arte público y donarla a la ciudad.

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