O.Noir, Un universo de sabores deliciosamente a ciegas

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Sin duda, era una noche especial. El verano apenas comenzaba y estábamos emocionados por ir a este restaurante que tantas veces habíamos visto al caminar y del que tanto habíamos escuchado hablar. “O.Noir”, ubicado en 620 Church Street, era ése mítico restaurante que sólo se encuentra en pocas ciudades del mundo, reconocido por ofrecer una cena a ciegas, atendido por personas con las mismas características, que al parecer, más que contar con un chef maravilloso nos brindaría una experiencia única e inolvidable.

Sin pensarlo mucho, decidimos que el menú sería sorpresa, así que el apetito de algo desconocido empezaba a inquietarnos hasta que una mujer de voz fuerte, pasos firmes y mirada inexistente nos pidió cordialmente nuestras manos en sus hombros y sin darnos cuenta terminamos sentados en un mundo sin imagen en donde sólo podíamos imaginar… así que empezamos a confiar.

De repente los sonidos parecían más fuertes, tanto así, que sentíamos poder escucharlo todo. La música se sentía cada vez más fuerte, las conversaciones de las demás personas que se encontraban en el lugar parecían confundirse con las nuestras y justo cuando tratábamos de recrear con nuestra imaginación las dimensiones del espacio que nos contenía, percibimos ese maravilloso e inconfundible olor. Un trozo de pan recién horneado apareció en nuestros platos, acompañado de ése sonido crujiente y tentador que de repente nos hizo entender que la verdadera experiencia había comenzado.

Una cena compuesta por entrada, fuerte y postre, se transformó en un sin número de experiencias que apenas es posible describir. Hay quienes lo viven y dicen no poder soportar la impotencia de la oscuridad; pero para nosotros, significó entender que existen universos enteros en donde habrá quienes nunca logran descubrir la diferencia entre cerrar y abrir los ojos… universos, en donde sólo las manos pueden determinar las cantidades exactas y en donde el sonido de la voz sirve para mucho más que reproducir historias a veces ya contadas.

Nunca pensé que fuese tan complejo entender la forma de la silla en que decido sentarme en un restaurante, ni determinar la cantidad de comida que hay en mi plato, o que fuera tan difícil en ocasiones descubrir a través del sabor y la textura aquello que estoy cenando. Sólo puedo decir, que días después, aún con el misterio de saber nombrar con exactitud que cenamos aquella noche, con certeza puedo afirmar que una vez terminamos nuestra cena y salimos a la calle, de nuevo sentí una dicha infinita al cerrar y volver a abrir mis ojos.

“O.Noir”, un pequeño rincón Torontiano sin colores ni figuras, pero lleno de experiencias y sentidos en donde más de uno, podrá encontrar, un universo de sabores deliciosamente a ciegas.

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Comentarios

  1. […] de encontrarse en una ciudad tan multicultural como Toronto es, para placer de muchos, su inmensa oferta gastronómica. Sabores del mundo entero se encuentran en las calles torontianas ofreciendo a cada comensal, […]