OK, CUPIDO ME LLAMA. Parte 1

Love is in the fake
Love is in the fake

ÉL

Hoy sí, hoy es mi día, lo parto, seguro. Lo noto en la atmósfera. Bueno, quizás me he pasado con la dosis de Vitamina D y ahora estoy demasiado eufórico. No joder, hoy quemo la tarde de Toronto. Aquí estoy, frente al espejo diciéndome esas tonterías mientras me ajusto el cuello y los puños de la camisa. Me falta el pañuelo para parecer Arturo Fernández junior. Salgo del baño con cara de triunfador y con la moral por las nubes.

Cuando dije que me venía a Canadá todos me decían que me iba a poner las botas, que aquí se vuelven locas con el español, ¡JA! La cosa no ha ido precisamente como se me pintó, al menos en invierno, así que después de las Navidades me empieza a apretar el zapato. No ayuda que el cabrón de Matías en su verano argentino esté dando envidia día sí día también por whatsapp y yo aquí enviando fotos de la puta nieve.

No pasa nada, hoy es el día.

Son las 9 de la noche y ya llevamos 3 cervezas, hay que aprovechar que en la hora feliz la cerveza la tenemos a 5$. El sitio tiene buen ambiente y poco a poco se está llenando de grupos de mujeres. Que hoy pillo lo sabe hasta Don José Luis López Vázquez, dios lo tenga en su gloria.

Pasadas las 11pm la cosa no va como esperaba. No sé quién sería el que se puso las botas a base de dejar reputación de macho ibérico por los suelos, pero me cago en sus muelas. Las mujeres de aquí reaccionan de dos maneras al decirles que soy español: O bien directamente dan la espalda, algunas con espantada. O bien les recuerda al último español que las puteó y piensan que quizá mereces un bofetón.

Ojo, la cosa cambia.

A la media hora me topo con una Canadian que no para de mirarme. Si ya sabía yo que hoy se rompía esta mala racha. Después de 10 minutos de conversación me doy cuenta de que la chica se saltaba las clases de geografía del colegio. Me dice que el año pasado estuvo en México, que exactamente dónde está Madrid. Qué pereza me da tener que explicarle lo que es España, seguro que me pregunta cuántos toros tengo en casa. No nos pongamos melodramáticos, no estamos para descartar. Tres copas más, si es que a esto se le puede llamar copa, y vuelvo.

Evidentemente, pasadas esas copas, me han levantado a la geógrafa. Ahí está retozando con un tío bajito y medio calvo que me mira y se ríe porque sabe que soy un pringao. Mucho caldo para tan poco pollo, pienso yo. Esto no puede ser más triste ¿O sí? He perdido las 3 copas y otras 2 horas hablando con otro fracasado que me dice que aquí en Toronto la gente liga con perfiles en páginas web. Que él hasta tiene lista de espera. ¡Ya! y aquí estás tú solo, no te jode.

Además, eso es de tristes.

Miro a mi alrededor y me doy cuenta del panorama. Joder, que hasta un tío que parece el hermano feo de kuato ha conseguido levantarte a la geógrafa. Creo que la barrera de la tristeza la he debido cruzar esta noche, o evoluciono o celibato. Lo peor que puede pasar es que me lleve a unas citas desastrosas, y eso a malas me podría dar buenas anécdotas. Me voy y ya lo pienso mañana con más claridad.

 

ELLA

Cómo y por qué una neófita en el mundo de las citas on line ve la luz y se convierte a una de las religiones más seguidas en Toronto

Citas on line? ¿Yo? Nunca, qué dices, ni muerta. Este ha sido mi lema desde mi más tierno despertar digital, cuando mis amigos más modernos y tecnológicos pasaban horas chateando y me decían que eso era toda una revolución para el “ligoteo”. Pero como con todo en la vida, nunca se puede decir de esta agua no beberé y este cura no es mi padre. Así que estoy decidida, voy a crearme un perfil en una de estas páginas de citas y a partir la pana. ¿Qué cómo he llegado a esta decisión?

Punto número uno. Verano torontoniano, alegría con tirantes, festivales, patios. Y de repente, el Polo Norte. ¡¡¡Nooooo!!!. No me he comido un colín justo desde que cayó la primera nevada. Las calles se vacían y todos a hibernar. De golpe entiendo este deporte, con más seguidores que el hockey, de las citas y eso que me decían mis amigos en verano de que hay que buscarse cobijo para el invierno.

Punto número dos. La inapreciable experiencia de otros advenedizos. Unos alardean de triunfos sin igual, pedidas de mano incluidas. Otros cuentan historias de terror con escapadas por la puerta de atrás del bar, propuestas de tríos con condiciones de semi -esclavitud o convivencias con animales muy amantes de sus dueños. Y otros simplemente dicen haber pasado buenos ratos y las chicas en concreto, haber cenado en restaurantes estupendos sin pagar ni un dólar. Este último punto es decisivo porque ando algo corta de cash últimamente. Pero las otras experiencias también me llaman, no os creáis.  El tema tétrico inspira mi lado más trash y el triunfo con o sin paseíllo al altar es el objetivo en definitiva de todo esto, ¿no?. En mi opinión, lo ideal, en realidad, sería que te invitasen a cenar en el sitio más trendy de la ciudad, que luego te propusieran un trío con dos señores estupendos, que uno de ellos fuera como Michael Fassbender y que éste te pidiera en matrimonio y te pusiera un condo en el Harbour Front. ¡Dejadme soñar!

Punto número tres y el más importante. Las citas on line cuentan con la bendición del Gobierno del Canadá. Me explico. Hoy estaba yo en mis quehaceres diarios, barriendo la casa y escuchando la CBC (siempre combino tareas de alto nivel intelectual como fregar los platos con cositas más relajadas como analizar la noticias del día, soy así) cuando he escuchado el testimonio revelador de una joven profesional, simpatiquísima y estupendísima, que no conseguía citas como Dios manda y acudió a una experta en perfiles para que la ayudara. Contaba como sólo conseguía quedar con muchachos forofos del peligro como, por ejemplo, aficionados a los reptiles, que no le pegaban nada porque ella era una persona muy tranquila, que lo más temible que había hecho era ir a comprar tabaco a la convenience de la esquina sin el Mackage. Después de hacer los cambios que le aconsejó la experta había pasado de dos mensajes semanales a siete al día. ¡Guau! Yo, aparte de apuntar todos los trucos para hacer mi perfil, he pensado que si hablan de esto tan seriamente en la radio pública es que el Gobierno tiene alguna oscura intención en que la población se aparee o simplemente es una táctica del Ministerio de Sanidad para reducir el suicidio invernal. Da igual la razón, el tema es que si ya hasta las instituciones públicas me animan quién soy yo para negarme. ¡Allá vamos y que Dios nos pille confesados!

PD. Juro solemnemente, bajo pena de ser devorada por mapaches, no ser una Carrie Bradshaw de Toronto.

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