Ottawa bien vale una escapada

Ottawa, Canada

No todas las escapadas desde Toronto tienen que ser a New York o a las playas caribeñas. Líate la manta a la cabeza y ¡disfruta del invierno en la capital de Canadá! No hace falta huir del país cuando aprieta la monotonía invernal para pasar un buen fin de semana fuera de Toronto. Ottawa está tan sólo a cuatro horas en coche y no deja de sorprenderme cómo muchos canadienses aún no la han visitado. Vale, no es la ciudad más excitante de América, ni la más bonita, ni la más exótica, pero tiene  un cierto encanto muy “canadian”, unos museos estupendos ¡y la sede del Gobierno!

Visita obligada es la colina del Parlamento, básicamente porque, aunque no quieras  verla, es imposible no hacerlo, como la CN Tower en Toronto, aparece a la vuelta de cada esquina.  El edificio principal que alberga el Parlamento, el Senado y la biblioteca está abierto al público y la visita es gratuita. En su contra hay que decir que la arquitectura neogótica  que eligieron para construir el edificio no es muy afortunada, parece el castillo de Disneyland. Durante mi visita, la guía proclamó con orgullo que el edificio había sido construido con piedra traída de la provincia de Manitoba  en los años veinte del siglo pasado y qué había sido construido tan, pero tan bien, que aún seguía en pie. ¡Y el acueducto de Segovia también y tiene dos mil años!, pensé yo. Por supuesto no dije nada para no herir sensibilidades y  menos en el corazón de la nación.

Sin embargo, visitar el Parlamento merece la pena por tres cosas:

1- La vista de la ciudad desde la Torre de la Paz es impagable.

2-La biblioteca es maravillosa. Es la única parte del edificio original, que ordenó construir la Reina Victoria, que sobrevivió al incendio de 1926. La delicadeza del trabajo en madera de las  majestuosas estanterías sobrecoge.

3- Ver el Parlamento y el lugar desde donde comparece el Primer Ministro ante los medios de comunicación es emocionante. De repente te sientes imbuido del  espíritu del arce y a punto de cantar voz en grito el “Oh Canada”.

La otra visita de obligado cumplimiento es patinar en el canal Rideau, que durante el invierno se convierte en la pista de patinaje natural más larga del mundo (7,8 km). Durante los fines de semana es el “place to be”, en  la “calle” más abarrotada de toda la ciudad. Si no eres muy hábil con los patines  y te frustra que niños de tres años te adelanten, siempre te puedes parar en uno de los tantos puestos de comida y bebida que hay a lo largo del canal y comerte una “beaver tail”. Este postre típico es básicamente un buñuelo gigante aplastado con chocolate por encima. ¡Una guarrería deliciosa!

Ottawa, Canada

Si después de patinar te quedan fuerzas, puedes elegir entre visitar alguno de los muchos museos de la ciudad (la Galería Nacional de Canadá y el Museo Canadiense de la Civilización son los más representativos) o hacer un poco de senderismo invernal por el parque natural de Gatineau. Si tu espíritu es más urbanita, la zona alrededor del mercado By Ward está llena de tiendecitas, restaurantes y pastelerías. En una de ellas venden las galletas Obama, bautizadas así porque las compró el presidente norteamericano en su visita oficial a Canadá.

Ottawa es, además, la única ciudad de Canadá en la que realmente llegas a sentir el bilingüismo. Aunque éste no sea del todo real, en todos los lugares públicos se pueden dirigir a ti indistintamente en inglés o francés y se oye uno y otro idioma por igual en la calle. Otro dato curioso es que Ottawa está justo en la frontera entre las provincias de Ontario y Quebec y las distintas leyes en cada una de ellas hacen que la población se mueva a uno u otro lado del río según le convenga. A nivel empresarial, por ejemplo, es mucho más ventajoso tener una empresa en Ontario que en Quebec, así que muchos quebecois montan sus empresas en Ontario. Por otro lado, la libertad en la venta de bebidas alcohólicas de Quebec atrae a mucha gente del otro lado del río, sobre todo con el buen tiempo. ¡Nadie puede resistirse a comprar una cerveza en una convenience store a deshoras!

No necesitas más razones para visitar Ottawa. Agarra tu maleta de escapadas y ve a ver lo que se cuece en la capital el próximo fin de semana. ¡No te arrepentirás!

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