“¡Sin música no hay vida!” Valeria Matzner

Valeria Matzner at Lula Lounge
Valeria Matzner at Lula Lounge

Nacida en Uruguay, Valeria Matzner recuerda escuchar de pequeña tango por las mañanas, y música clásica por las tardes en casa de su abuela. Su madre escuchaba música brasileña, particularmente bossa nova y samba. Si a eso le añadimos música folklórica latinoamericana, flamenco español, el candombe africano y una mezcla de música internacional… podréis entender la mezcla de su estilo musical propio.

Tienes una interesante y muy variada formación en estudios musicales y empezaste muy pequeña. ¿Nos puedes explicar cómo llegas a Ángel Azul y a realizar un tour por América con tan solo 21 años?

Pues yo estudié música clásica en Uruguay, y a los 11 años nos mudamos a Argentina. En Buenos Aires, en ese momento había una movida muy grande de rock, entre otras cosas, y me apasionó tanto que largué la música clásica. Me metí a tocar con bandas a los 14 años. A los 16, regresamos a Uruguay y empecé mi banda Ángel Azul; siempre como cantante, compositora, letrista… y en realidad, en ese momento no habían muchas mujeres que estuvieran al frente de la banda como en mi caso. Tocamos en muchos lugares, alguno de ellos bastante interesantes, y hacíamos rock alternativo de los 90. Me acuerdo que había un lugar que se llamaba “Junta Cadáveres”, en Montevideo, y por el nombre ya te puedes imaginar… (se ríe).

En un concierto, conocimos a una persona que estaba muy interesada en llevarnos a Estados Unidos. Entonces, presentó nuestro proyecto a Texas, un proyecto de rock alternativo mezclado con música andina. A los americanos les encantó porque era una mezcla muy diferente, y terminamos tocando en el Texas’ South by Southwest Music Festival en el 1994. Después de allí, hicimos un tour por distintas ciudades como San Antonio, Corpus Christi hasta llegar a Wyoming.

Años después, llegas a Canadá, y te pones a estudiar jazz y composición de música electrónica. ¿Qué te llamó la atención de este tipo de música para empezar los estudios en Vancouver?

Yo viví en Vancouver durante 11 años. Y si te digo la verdad, la música tradicional de jazz no me gustaba para nada. Nunca me gustó y no me gusta. Hay músicos y cantantes de jazz tradicional que son increíbles, pero a mí no me dió para dedicarme a este tipo. Pero fue interesante ver que al ir a la escuela de música y estudiar jazz, descubrí la música Latinoamérica, y es una cosa rarísima. El tema es que cuando uno está aquí, una se da cuenta de todo lo que ha dejado en su país. Y me di cuenta que la música Latinoamericana era muy rica en harmonía pero también en ritmos. Terminé pues estudiando jazz, pero concretamente jazz brasileño; que para mí es una perfecta combinación de la harmonía del jazz y los ritmos brasileños que son increíbles.

Valeria Matzner en Lula Lounge

Valeria Matzner en Lula Lounge

Veo que has participado en distintos festivales de jazz en Canadá. ¿Canadá es un buen país para dedicarse al jazz?

¡Uy, qué pregunta! No sé cómo decírtelo. Mí música es principalmente harmonía de jazz, pero con una mezcla de todas las influencias que tengo que van desde la música clásica al flamenco, rock y música electrónica. Intento no casarme con ningún estilo. Me gusta la fusión de los ritmos y la harmonía, y Canadá no sé si es un buen lugar para el jazz, pero sí creo que es un país con mucho potencial para todos los tipos de música. Para mí el potencial está en la mezcla de los estilos porque es principalmente el reflejo de la sociedad canadiense, un país que acoge ciudadanos de muchos países distintos. La música tiene que reflejar esto también, y así es una verdadera pintura de lo que es este país.

El mundo de la música nunca ha sido fácil, y quizá menos ahora con el auge de la tecnología. ¿Vives de la música?

Yo diría que sí, la tengo siempre conmigo, (se ríe de nuevo). La cuestión es que en este momento, ya tomé una decisión ya que veo que muchos músicos, lamentablemente, tienen que dedicarse a componer canciones para otros, o a cantar “covers”. Y yo decidí que quería hacer mi propio proyecto. Y cuando uno se decide a hacer eso, es como si uno empezara su propio negocio. Entonces hay una transformación de tu comportamiento ya que no puedes estar tocando todo el tiempo sólo tu propia música porque se gasta.

Sí, viví de la música cuando estaba en Vancouver. En Toronto, me encuentro en una situación bastante nueva para mí. Así que financieramente, sí y no. Mi música es a tiempo completo, aunque compagino algunos trabajos a medio tiempo, que también me gustan muchísimo. Pero mi música es lo primero, ¡y siempre lo será!

Para vivir de la música, y teniendo en cuenta que estoy terminando un CD, pienso que tienes que salir y hacer tours. Poniéndote un ejemplo, imagínate que Canadá tiene 30 millones de personas; y esos son el mismo número de habitantes que tiene California… Ahí se puede explicar por qué a los músicos canadienses nos cuesta tanto vivir de la música.

Y la verdad es que no me quejo, por mi parte pienso que la tecnología, aunque hay muchos músicos que lo ven mal, en mi caso creo que es una ventaja y una forma rápida y fácil de promocionar tu música en todo el mundo. Como resultado de la tecnología, el dinero se hace principalmente en los conciertos en directo, y la diferencia es que ahora hay que saber tocar encima de un escenario. Allí es donde se ve quién es buen músico.

¿Qué te ha aportado Canadá a nivel profesional? ¿Y a nivel personal?

A nivel profesional, los músicos que he conocido. Los músicos con los que toco son impresionantes. Me encantaría que la gente se diera cuenta que hay unos músicos canadienses increíbles. El pianista con el que toco Scott Metcalfe, el bajista Scott Kemp y el baterista Max Senitt, tremendos músicos, compositores y arreglistas que le ponen un sabor a la música… Estos tres músicos, para mí, ha sido el mejor regalo que me hizo Canadá.

En la parte personal, por supuesto, tengo mi familia aquí, pero en la parte profesional he conocido a unos músicos increíbles, por ejemplo mi gran amiga Eliana Cuevas, tremenda cantante y compositora que me ha apoyado muchísimo y principalmente me ha inspirado para que haga mi propia música. En resumen, en la parte profesional he podido conocer a gente muy buena y muy especial.

Valeria Matzner en Lula Lounge

Valeria Matzner en Lula Lounge

¿Qué recomendaciones darías a esos músicos que acaban de llegar a Canadá y buscan hacerse un hueco en la escena torontoniana?

No te desesperes. Lleva tiempo, mucho tiempo, conocer a gente. Gente que te abra las puertas, gente que te respete, que te de cariño en tu música. Es muy importante la perseverancia. Tengo un ejemplo de un amigo mío argentino, y precisamente nunca he conocido a un hombre con más perseverancia en mi vida. Se llama Gabriel Palatchi, y llegó a Canadá con un disco en la mano y ni siquiera hablaba inglés. Pues él se buscó la vida y supo cómo venderse y sacar adelante su carrera profesional. Entonces, yo añadiría: conoce a todos los músicos que puedas y si puedes estudiar aquí, también te ayuda a abrir muchas puertas. Y finalmente, enriquece Toronto siendo tú mismo y con tu propia música.

¿Un deseo?

Deseo que la gente se de cuenta de los músicos que tenemos aquí, y de la música tan impresionante que hay en esta ciudad. Deseo que haya más cariño hacia los músicos, y hacia todos los artistas en general, y más lugares para tocar. La música está en todas partes, y por eso tenemos que respetarla, darle cariño y fomentarla. Hay veces que la gente no lo entiende, pero ¡sin música no hay vida!

Valeria Matzner está preparando el lanzamiento de un nuevo disco que incluirá composiciones propias y una versión de Lotus Flower de Radiohead.

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