“Todos somos relatos” Hernán Guerschuny

entrevista Hernán Guerschuny ElCritico Torontoentero
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“El crítico”, del guionista y director argentino Hernán Guerschuny, es la historia de Víctor Téllez, un crítico de cine que se encuentra en un momento en donde su vida da un giro cuando comienza a escribir un guión para una película experimentando otro tipo de actividades a las que no estaba acostumbrado. En Toronto Entero, pudimos disfrutar de una interesante conversación con el director y guionista argentino que nos desvela el proceso creativo completo de su primera película.

En la historia y teoría del cine, en muchos capítulos se habla de la figura de la musa como inspiración de directores y guionistas. En “El crítico”, Sofía acaba siendo la musa de Víctor Tellez. ¿Cuál fue tu musa para escribir y dirigir esta película?
La creación de la película me llevó muchos años, y no sólo porque me costó escribir el guión, sino porque también me costó mucho conseguir la financiación. Con lo cual, las versiones se iban re-escribiendo y re-escribiendo, y las cosas que me iban pasando en mi vida iban cambiando. Entonces, mientras escribía la película pensaba en distintas personas; mis musas iban cambiando, pero también me inspiraba en personajes de películas. Finalmente, cuando me tocó dirigirla, yo ya estaba en una etapa de mi vida diferente; estaba casado y con hijos. Sin duda, la persona que me acompañó y a quien le dedico la película al final es mi mujer y la madre de mis dos hijos. Por supuesto, es la persona con la quien terminé relacionando todo ese lugar de deseo que ocupa la musa. Pero insisto, fue tan largo el recorrido que arranqué por un lugar y terminé por otro.

Vemos que el personaje principal, piensa en francés… ¿Por qué?
Eso es una idea, que la verdad, como muchas otras ideas de la película las hacía porque a mí me gustaban. Pero la pregunta que me hacía todo el tiempo era si era un chiste que podía funcionar en el resto del mundo, porque los intelectuales argentinos y los cinéfilos en particular, tienen como un trauma no resuelto con el cine francés. Sobre todo el cine de la Nouvelle Vague que representa un símbolo; un cine interesante, profundo, intelectual. Un cine que representa todo un espacio que se enfrenta al cine de Hollywood. Y por supuesto lo considero siempre un prejuicio, porque cuando uno empieza a ver las películas de la Nouvelle Vague encuentra que muchas de éstas son comedias románticas y profundamente emocionales. No es un cine intelectual; está lleno de mujeres hermosas, lleno de musas justamente, con lo cual es un prejuicio. Pero para el personaje de mi película, que pensara en francés y imaginara una vida ideal como en aquellas películas francesas que él amó durante su formación como crítico, me parecía una idea que apoyaba muy bien lo que era la conformación de este personaje.

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Una de las escenas de “El Crítico”, con el personaje Víctor Téllez, protagonista de la película.

“El Crítico” es tu opera prima, y no tan solo has escrito el guión, sino que también has dirigido la película. ¿Qué fue más desafiante, escribir el guión, o dirigir la película?
Yo lo veo todo como parte del mismo proceso, no sé si lo podría separar. Me parece que tanto cuando uno escribe un guión, dirige a los actores o elige la posición de una cámara, está siempre tratando de contar algo. Yo estaba convencido que más que convertirme en un director de cine lo que quería era hacer esta película. Hace muchos años que soñaba en cómo esta película quería que se viese. Cuando escribía el guión, ya imaginaba el tipo de plano que quería, qué tenía que explicarle al actor y qué mentira decirle a la actriz para que reaccionara de cierta manera. Así que para mí, todo fue parte de un mismo proceso, con el único objetivo de contar una historia que tenía en mi cabeza y que había que tratar que tomara forma en la gran pantalla.

¿Puedes explicarme alguna anécdota del proceso creativo, o del rodaje?
Hay miles porque una cosa que aprendí haciendo la película es que las películas son mucho más el resultado de una serie de azares. Es como el arte de lo posible. Puedes estar planeando un plano durante años y después el resultado termina siendo la consecuencia de que un día no salió el sol, por ejemplo.
Ahora me viene a la cabeza una escena donde nos reunimos a las 5 de la mañana tratando de encontrar lo que se llama la hora mágica. Tratamos de filmar un atardecer pero fuimos al amanecer, en una de las primeras escena donde se encuentran Sofía y Víctor comiendo choripán (una comida muy típica argentina). Movilizamos a un equipo de 40 personas a las 5 de la mañana para gravar este amanecer que en la película sería un atardecer, y por supuesto, el día amaneció nublado… Hicimos comer choripán a los actores temprano, que es asqueroso, y al final, en el montaje terminamos escogiendo planos cortos. Éste es uno de los ejemplos de que lo que planeas, no siempre es lo que se acaba viendo en la pantalla.

La película explica la historia de Víctor Tellez, crítico de cine a quien poco le agradan las películas Hollywoodenses. Vemos un personaje que busca en el cine moderno, encontrar parte de Bazin, Cartier, Godard pero a la vez, algo diferente y único… ¿Crees que este personaje refleja una parte de los críticos de cine de hoy en día?
Para ser justo, la verdad es que traté de ilustrar una casta de críticos que yo conocía cuando empecé la revista “Haciendo Cine” hace 20 años. Una época en la cual no existían las redes sociales, ni internet, y eran sólo 12-15 críticos los que escribían en los medios más importantes, y se juntaban en una sala privada de prensa, como yo muestro en la película, y de ello dependía la suerte de la película. Además, eran personas totalmente inaccesibles, las cuales uno no les conocía las caras. Hoy en día, la situación es muy distinta porque los encuentras en los festivales, en las redes sociales, les puedes enviar un e-mail directamente… Así pues, la película se inspira más en aquella época donde los cánones estéticos eran también mucho más rígidos para lo que era el cine válido y no válido, aunque la película no hace referencia a ningún tipo de tecnología, porque quería que fuese un poco atemporal.

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Escena de la película “El Crítico”, en uno de los encuentros entre Víctor Téllez y Sofía.

Con qué frase de las que dice Víctor a lo largo de la película te identificas más:
a) “La maladie du cinema”      b) “Dinero, siempre el dinero”   c) “Soy patético”
d) “La vida, un transcurrir colmado de oportunidades”
Si me haces elegir entre éstas cuatro, creo que me quedo con la de “soy patético” porque me parece que en el patetismo es donde más nos mostramos cómo somos. La verdadera honestidad se vislumbra en estos momentos en los que no podemos controlar cómo nos vemos. Dejamos de ser “cool” y de pensar qué frase inteligente decimos… El periodista gráfico tiene la gran ventaja de que tiene mucho tiempo para pensar lo que escribe. En cambio, el patetismo viene de estos momentos donde uno no tiene esa posibilidad y tiene que mostrarse tal como es. ¡A mí me encanta esto! Me encantan los personajes que muestran momentos de patetismo y las personas que se pueden permitir ser patéticos, o ir a lugares que les puedan dejar absurdos o fuera de syncro. Pero sin duda, todas las frases que nombraste, me acompañaron durante el tiempo de creación y dirección de la película y en momentos, me sentí muy identificado con ellas.

¿Qué significa para ti que hayan seleccionado “El crítico” para ser presentada en el 2015 Toronto Jewish Film Festival de Toronto?
La película ha ido a más de 30 festivales, y la verdad es que cada invitación a un nuevo festival, la festejo como la primera. Lo que tiene de maravilloso el cine es que vos haces la película, pones toda tu vida en ese mes de filmación, luego en hacer el montaje y estrenarla… pero después ¡la película tiene su vida propia! Hay mucha gente que la empieza a descubrir por primera vez. Tú ya tienes la cabeza en otra parte, y te siguen llegando emails con comentarios sobre la película. Ahora, que la puedan ver los ciudadanos de Canadá, me parece increíble. También me parece un gran atractivo que hayan apreciado el elemento judío porque la verdad es que es muy sutil en la película. Es algo que no me deja de sorprender y a la vez, me encanta que lo hayan valorado así para el Festival en Toronto. 

¿Cómo crees que la audiencia canadiense va a recibir esta película?
Pues no tengo la menor idea. Me da mucha curiosidad, así que lo que sí pido a la audiencia es que etiqueten @elcriticolapeli para que me pueda enterar de lo que piensan, aunque sean las críticas más despiadadas.

Tal como dice en un momento de la película Agatha, la sobrina de Víctor: ¿“el arte imita la vida”?
Woody Allen completó esta frase diciendo que “la vida no imita el arte, sino la mala televisión” y me parece una definición muy acertada. Lo que ocurre muchas veces es que nos encontramos en momentos de nuestra vida en los que decimos: “esto, si lo ponemos en una película, es inverosímil”. Entonces, la vida tiene esta capacidad de ser como la película que es un cliché todo el tiempo: nos casamos, tenemos hijos, tenemos una vida en pareja, nos separamos, sufrimos… De alguna manera, todos somos un gran cliché; todos hacemos lo mismo y aun así, cuando uno lo vive en primera persona, es único y particular. Todos somos relatos.
Uno de los hilos de la película es como la vida y el arte a veces se retroalimentan. Un tipo como Víctor Téllez, que tiene su vida inmersa en una pantalla, llega a un momento donde empieza a mezclar lo que es verdad y lo que es ficción, y no diferencia donde acaba una cosa y empieza la otra.

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Hernán Guerschuny, guionista y director de “El Crítico”, mientras rodaban una escena de la película.

Y en palabras de Víctor Téllez, el crítico, “crees que el cine está muerto”?
No, todo lo contrario. Yo creo que no tenemos ni idea de lo que es el cine todavía. Es un arte demasiado joven, si lo comparamos con la música o la literatura, casi aun se está ganando su lugar en las artes. Quien pretenda definir qué es el cine, un error en el que tendemos a caer los críticos de cine, se equivocan. He escuchado frases como: “cine con dos actores, es teatro” o “la música subraya emociones”. Tendemos a definir lo que el cine debería ser, y el cine tiene sólo poco más de 100 años. Es un bebé al lado de otras artes. Así que no está muerto. Cada vez hay más producción de contenido, más pantallas, y por tanto, se re-define cada vez lo que es el cine. Creo que no tenemos ni idea… 

¿En qué proyectos estás trabajando en este momento?
Ahora mismo estoy trabajando en dos proyectos. Con “El Crítico” fundamos una productora con la que estamos produciendo películas de otros directores. El 4 de junio estrenamos una película como productora, que dirigió Daniela Goggi y que se llama “Abzurdah”. Esta película esta basada en un bestseller de Cielo Latini que trata la historia de una anoréxica, y está protagonizada por la actriz Eugenia China Suárez. Por otra parte, voy a dirigir una nueva película en agosto también con mi productora. Es una película que se llama “Una noche de amor” con Julieta Díaz y Sebastián Wainraich, dos actores argentinos. De alguna manera, esta película visita algunos de los temas de “El Crítico” pero desde una posición totalmente opuesta.

Ya por terminar… ¿Un deseo?
Seguir filmando, porque la verdad es que me lo pasé muy bien, y me lo estoy pasando muy bien. Tengo muchas cosas para contar todavía, y por algunas cosas que pasaron con “El Crítico”, sospecho que hay gente que tiene ganas de ver más, y esto es lo mejor.

Podremos disfrutar de “El crítico” durante el 2015 Toronto Jewish Film Festival: el 4 de mayo a las 6pm, en el Innis Town Hall, y el 7 de mayo a las 8:30pm en el Empress Walk Cinema 6.

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