Cómo perderse en el reino del kimchi

Damos un paseo por uno de los supermercados más importantes de Koreatown de mano de una coreana  recién “importada” a Toronto. Que la comida coreana es un clásico en Toronto nadie lo discute, especialmente cuando la comunidad coreana, que cuenta con más de 50.000 miembros, es una de las más importantes de la ciudad. Pero hay que ser más que un aficionado para moverse con soltura entre los miles de productos de nombres ininteligibles que ofrecen las tiendas coreanas.

Para iniciarme en este aguerrido mundo me encuentro con Jisuk Byeon , 변지숙 en coreano, en la puerta del supermercado PAT Central, en el 675 de Bloor St. West, en pleno corazón de Koreatown. El establecimiento está bastante lleno y los pasillos son estrechos, complicado para el turismo gastronómico. Los trabajadores no nos miran con muy buenos ojos. Normal. Admirar durante tres minutos una bolsa de patatas con sabor a gambas es, cuanto menos, sospechoso.

Lo primero que hace Ji Suk es señalar las Cuckoo (la marca más famosa de hervidores de arroz), sin esto no puedes empezar a cocinar comida coreana, dice. Bien, bien, lo anoto en mi cuaderno y pienso que si me hago con uno de estos cacharros ya tengo la mitad del camino andado para presumir delante de mis amigos no orientales. Inmediatamente pregunto, ¿y qué tomáis para desayunar? Y aquí viene la primera gran lección del día, lo mismo que para comer y para cenar, responde, y además se cocina sólo un par de veces por semana, lo dejas todo preparado y vas combinando platos. Toda comida coreana consiste en un plato de arroz y/o sopa para cada uno de los comensales, un plato principal que se pone en el centro y tantos platos de acompañamiento como quieras. Y es en éstos últimos donde reside la diferencia de la comida coreana respecto a la de otros países vecinos. La mesa diaria, no para ocasiones especiales, se llama bansang, y se clasifica en 3-cheop, 5-cheop, 7-cheop, 9-cheop y 12-cheop, según la cantidad de platos que acompañan la comida (el “cheop” es un contador de platos de acompañamiento). Y todos los elementos se colocan de esta manera:

mesa-coerana_rev

Siguiente parada, las salsas. Pasamos de largo por unas cuantas estanterías, éstas son japonesas, dice, no sin cierto desdén. La salsa de soja y la pasta de ají rojo y de judías son las salsas básicas que se usan en todo tipo de platos. Sólo las abuelas saben cocinarlas, el resto de los mortales las compra ya preparadas.

A la pregunta de cuál es su plato favorito, responde sin dudar, ¡el KIMCHI!  Mmm, sí, perfecto, ¿pero cuál de los cincuenta tipos que hay? Solamente en la tienda hay más de quince tipos. Oh, el clásico, col china, ají rojo molido, cebolla y ajo. El kimchi es el plato estrella de la cocina coreana, lo usan como plato de acompañamiento o como plato principal añadiéndole carne o pescado.

Segunda lección importante del día, hay que tener cuidado para no herir sensibilidades a la hora de comparar la cocina coreana con la archifamosa comida japonesa. Dos errores me cuestan sendas explicaciones de reproche. Uno: Ah, ¿vosotros también hacéis sopa miso? Sí, pero la nuestra es diferente, le ponemos muchas más cosas que los japoneses, empezando por los noodles coreanos. Ya no me atrevo a preguntar en qué se diferencian los noodles coreanos de los japoneses. Dos: ¡Fíjate, también tenéis makis! No son makis, son gimbap, éstos no llevan pescado, sólo verduras y carne.

Después de mis dos meteduras de pata seguidas remato la faena en los postres preguntando que si los niños comen de merienda pasteles de arroz. Nooo, los pasteles de arroz sólo se comen y se cocinan en ocasiones especiales como el Día de Acción de Gracias Coreano, el resto del tiempo se comen otro tipo de dulces menos elaborados. Otra vez sólo las abuelas saben cocinarlos. Y yo me pregunto, ¿cuándo se mueran estas buenas señoras sólo las marcas industriales van a saber hacerlos? ¿Se va a convertir en una receta secreta como la de la Coca Cola? A pesar de estos pensamientos funestos me deleito con la cantidad de colores y formas de los pasteles, unos parecen croquetas crudas, otros penne rigate cocidos y mis favoritos, los rainbow cakes, delicias turcas de colores.

Después de casi una hora de visita los ánimos empiezan a decaer y decidimos salir del supermercado y justo en la puerta se me antojan unos gofres dulces con forma de pescado, que según Jisuk, sólo se comen en invierno y se compran siempre en puestos callejeros.

Increíble lo que puede dar de sí un supermercado. Salgo encantada, sólo hay una cosa que no me convence, los snack-salchicha con sabor a pescado. Eso es una guarrería lo mires como lo mires.

Ya estoy preparada para el siguiente paso: Voy a cocinar comida coreana e invitar a Jisuk. ¡Qué Dios nos pille confesados!

Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Pin on Pinterest0Share on LinkedIn0Email this to someone