Warhol: Dos exposiciones, una obsesión

Andy Warhol Factory at TIFF

No suele ser habitual contar con dos exposiciones dedicadas al mismo artista en la misma ciudad al mismo tiempo. Independientemente de la posible casualidad o intención, Andy Warhol tiene sus obras divididas entre el TIFF y Revolver Gallery.

La exposición Andy Warhol, Stars of the Silver Screen alojada en la planta baja del edificio TIFF Bell Lightbox, puede resumirse en una palabra y esa palabra a su vez, en la mente de Warhol: obsesión. Sí, Warhol estaba obsesionado, y dedicó su carrera artística a cultivar esa obsesión, la obsesión por las estrellas de Hollywood.

Desde muy pequeño, Warhol se entusiasmaba con las imágenes de las revistas que le dejaba su madre. Él mismo escribía a las estrellas de entonces como Shirley Temple o Harry James para que le enviaran fotografías dedicadas, objetivo que consiguió en numerosas ocasiones. Algunas de estas imágenes -autógrafo incluido- pueden verse en la exposición. Warhol mantuvo esta obsesión durante su edad adulta, adquiriendo gran cantidad de “objetos de coleccionista” especialmente en los 70, cuando los estudios de Hollywood decidieron vaciar sus arcas.

Al visitante lo recibe una serie de unas 200 fotografías de la colección personal de Andy Warhol, imágenes que se muestran a lo largo de toda la exposición y que cubren prácticamente la totalidad de las paredes. La cantidad ingente de fotografías llega casi a abrumar al visitante, que ve las paredes cargadas con imágenes que representan otra época en blanco y negro: fotografías de Marilyn Monroe, Elizabeth Taylor, Elvis Presley, James Dean o Greta Garbo. Estrellas de otra época que Warhol consiguió inmortalizar a través de sus obras para el disfrute de generaciones venideras.

A pesar de que Warhol es más conocido por sus obras Pop Art de los años 60, algunas de las cuales también pueden verse en esta muestra, el TIFF trata de recordarnos que no sólo se dedicó a las artes visuales, como el dibujo o la pintura. Warhol fue un artista polifacético que también exploró el cine y la televisión. Por ello, se ha tratado de reconstruir parte del denominado The Factory: el estudio que Warhol abrió en Nueva York en 1964. Warhol mandó que lo pintaran en color plata y así lo presenta la exposición, para que el visitante sienta casi exactamente lo mismo que las grandes estrellas que estuvieron en el lugar. Warhol rodó cientos de películas en The Factory y miles de horas de conversaciones, algunas de ellas pueden verse en esta sala.

A pesar de que la fotografía no está permitida, el visitante puede llevarse un recuerdo a casa: un Screen Test. Los Screen Tests de Warhol, unos 500, son retratos de cientos de personas diferentes grabados entre 1964 y 1966 con la intención de capturar la experiencia real de vivir. Cada screen test tiene exactamente la misma duración, casi 3 minutos, aunque se proyecta en slow motion para que dure aproximadamente 4. Si lo deseas, puedes grabar tu propio Screen Test y recibirlo por email en cuestión de minutos.

Andy Warhol: Revisited. A pop art exhibition, en Revolver Gallery

Andy Warhol: Revisited. A pop art exhibition, en Revolver Gallery

Pero si uno quiere disfrutar realmente de las obras de este artista, la visita a Revolver Gallery resulta obligada. Andy Warhol: Revisited. A pop art exhibition, va más allá de su obsesión por las estrellas de Hollywood: además de Marilyn o John Wayne podemos ver a Lenin o Mao, pasando por sus iconos más comerciales como Chanel N5 o Mickey Mouse. Si no has visto ninguna de las obras más conocidas de Warhol en directo, esta es una buena oportunidad. Las paredes blancas de la galería resaltan el color tan característico en la práctica artística de Warhol y no hay alma que quede impasible.

Aunque la exposición en Revolver Gallery también cuenta con un documental sobre la obra de Warhol, no esperes una exposición museística al uso como la del TIFF: Revolver Gallery es una galería comercial y aunque se pague una entrada y el personal esté más que encantado de ayudarte y compartir sus conocimientos, no deja de ser una galería comercial. Las obras están expuestas temáticamente y hay un par de carteles que ofrecen algo más de información sobre éstas y sobre su creador. Si deseas saber más, debes preguntar al personal encargado de la galería.

Mientras que Revolver Gallery es el lugar perfecto para admirar la obra visual de Warhol, el TIFF es una cita para descubrir al genio. La coincidencia de ambas exposiciones, casual o intencional, permite experimentar como nunca la obsesión del artista por imaginería comercial y por los grandes iconos de la época. Una obsesión que, paseando de Revolver Gallery al TIFF y del TIFF a Revolver Gallery, podría acompañarte -como a Warhol- toda la vida. Cartel de la exhibition de Warhol en el Tiff Lightbell Toronto

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