Una “experiencia liberadora”

Williams  & Victor   www.torontoentero.caLo mejor de Toronto en Espa–ol

Bajo la creencia inequívoca de que cada quien tiene derecho a vivir su vida como quiera, dos venezolanos, Williams Pedrogan y Víctor Castillo, eligieron Canadá para refundar su hogar, desenvolverse en pareja, como ciudadanos, amigos, profesionales, seres humanos o simplemente como habitantes del planeta.

No hay que hurgar mucho en ello, el mundo está lleno de gente como esta. Dos piernas, una cabeza, brazos. Gustan de cocinar, caminar, pasear, hacer amigos, trabajar…

TOEN-¿Por qué eligieron como destino Canadá?
W.P.- Fue una combinación de cosas. En Venezuela éramos víctimas potenciales de ‘bullying’ -ya lo habíamos sufrido siendo pequeños-, la viveza criolla que no nos gusta, no hay calidad de vida… en realidad fue un conjunto de situaciones. Víctor conocía Canadá y le gustaba mucho de manera que nos decidimos por este país. Aplicamos juntos y todo salió bien.

TOEN.-¿De esa complejidad que uno llama hogar,  qué se trajeron, qué es aquello que no pudieron dejar?
W.P.-Siempre es difícil meter la vida en cuatro maletas…no trajimos nada en particular que pueda recordar a excepción de nuestro gato ‘Tuki’. Víctor lo adoptó en 2009 y por considerarlo un miembro de la familia lo trajimos con nosotros. Aún tenemos allá cajas de libros y otras cosas que nos gustaría poder traer algún día, aunque siento que no dependo de eso para ser feliz.

TOEN.- ¿Cómo se sintieron una vez que llegaron acá?
V.C.- Libres. Libres de la censura y la intolerancia que se respira en Venezuela. Uno no sabe lo oprimido y asustado que está allá, hasta que se va y se da cuenta de que hay otra manera de vivir. Acá, saber decir las cosas es muy importante porque la gente en general es muy sensible a los comentarios políticamente incorrectos, pero si uno argumenta su opinión sin ser ofensivo, entonces es libre de decir lo que quiera, en la instancia que quiera y con quien quiera.

Williams es Ingeniero informático y Víctor labora en el área de Recursos Humanos. Ambos cuentan con 35 años, pero ya tienen cuatro años en el país. El proceso de aplicación y espera hasta obtener la residencia y mudarse a Toronto les tomo 2 años.

Abiertos como los latinos suelen serlo, hablan desde su experiencia personal sobre una decisión asumida con ‘macumba’ y todo.

W.P.- Yo fui el aplicante principal…fuimos muy empeñosos en el proceso migratorio, le pusimos mucha energía y muchas ganas. También ayudó el hecho de que en Venezuela nos auto declaramos pareja y Canadá reconoció eso por la estabilidad que representaba.
Cuenta entre risas cómo en una habitación montaron su ayuda espiritual, una especie de cartelera que reflejaba los pasos a dar y los avances. Aunque Williams tenía la limitante del idioma, reconoce que el apoyo de los amigos que encontró en esta tierra hizo su parte.
W.P.-Tenemos un grupo de amigos muy mixto que hizo todo más fácil, más sencillo de sobrellevar.

En la boda multitudinaria celebrada en Casa Loma toronto  durante el World Pride 2014

TOEN.- ¿Qué significó para ustedes la posibilidad de amarse abiertamente y poder  contraer matrimonio formalmente en Canadá?

V.C.-Yo nunca he creído que una persona casada tenga más valor que una no casada. Muchas personas heterosexuales deciden no hacerlo o simplemente las circunstancias no conducen a un matrimonio. Otras se casan y no resulta, pero la opción de contraer matrimonio está ahí. En Venezuela no hay reconocimiento de parejas del mismo sexo a ningún nivel…uno simplemente no tiene la opción. En nuestro caso, la ciudad de Toronto organizó, promocionó y celebró una boda multitudinaria en Casa Loma y participamos en el evento. Fue el 26 de junio de 2014 durante el World Pride. Nuestra situación de pareja no cambió por ese hecho, pero ejercimos un derecho que por mucho tiempo nos fue negado.

Una escena de la ceremonia  de la boda  William & Victor en Casa Loma  el marco del world Pride 2014 realizado en Toronto.

TOEN.-¿El respeto que hay en este país para parejas como la de ustedes, privó en la elección?
V.C.-Sí. A la hora de evaluar nuestras opciones, ese fue uno de los primeros aspectos que estudiamos. De nada nos hubiese servido irnos a un país con mejores condiciones económicas y de seguridad personal que nos negara el reconocimiento como individuos pertenecientes a la comunidad LGBT o como pareja del mismo sexo.

TOEN.- ¿Qué le recomendarían a aquellos que eligen este lugar para volver a empezar?
V.C.- Bueno, les diría que emigrar a Canadá actualmente no es fácil. Las leyes migratorias se han endurecido recientemente y para los estudiantes también es más complicado en la actualidad. Para las personas que califican o que tienen los medios económicos para asentarse mi consejo es que estudien bien a cuál lugar vendrán. Toronto es una ciudad ‘multicultural’. Uno acá se siente como uno más por la cantidad de lenguas, acentos, colores de piel y ‘cosmovisiones’. Ya no eres “el latino” o el raro/diferente del salón de clases, del autobús, del vagón del metro o de la oficina, pero si uno va dos horas al norte de Toronto la situación cambia. Aunque no escuchas de ataques o discriminación racial, sí creo que no sentirte diferente al resto de la población y tener a tu comunidad a la mano hace una gran diferencia.

Ambos están claros en que cada persona enfrenta la experiencia de asentarse de manera individual, y en que –casi sin excepción- hay que luchar mucho para lograr las metas.

V.C.- Lo bueno es que en Canadá casi siempre el esfuerzo se ve recompensado

 TOEN.- La tragedia de Orlando puede considerarse el último símbolo de intolerancia hacia la comunidad gay. ¿Cómo vivieron ustedes esa noticia?

W.P.- Desde lo de Orlando tanto Víctor como yo nos sentimos vulnerables, desesperanzados, porque uno imagina que eso pueda pasar en otras partes, pero estamos hablando del Primer mundo… afortunadamente este es un lugar tolerante. Un país en el que puedes vivir en armonía.
V.C.- Ese hecho me parece lamentable. He llorado mucho. De repente, hasta la sola idea de ir a un bar gay o asistir al desfile del Orgullo gay me da terror; sin embargo, creo que ahora es cuando todos los miembros de la comunidad tenemos que ser más visibles.
Celebrar, tener sexo, ser felices, asegura Víctor, nunca antes fue un acto político como lo va a ser de ahora en adelante.

TOEN.- ¿Dentro de muchos años, cuando miren atrás, qué esperan ver?
V.C.- Me gustaría estar satisfecho con las decisiones tomadas, y haber logrado la mayoría de las metas que me haya propuesto.

Probablemente así será, pues tal y como lo percibe Williams, “el mundo está cambiando, y en algún punto nos reconocerán como lo que somos, dos personas del mismo sexo que comparten mucho en común”. Mientras tanto, es alentador saber que existe un lugar llamado Canadá y escuchar a Víctor: “Vivimos la vida que toda persona merece, independientemente de su orientación sexual o identidad de género. Nosotros simplemente nos preocupamos por resolver nuestros problemas cotidianos. Trabajo, estudios, hipoteca, impuestos, salud…Ya no es importante hablar de lo que uno hizo el fin de semana o en vacaciones, utilizando género neutro para que los demás no sepan que uno es gay. Vivir en este país después de haber crecido en una sociedad como la nuestra, es simplemente una experiencia liberadora”.

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