Y se vendió Honest Ed’s

Era uno de los terrenos más cotizados en el centro de Toronto y, al mismo tiempo, una institución que ha estado más de 70 años abierta para todos sus clientes. Honest Ed’s se fundó en 1948 y se convirtió, según dice su propia página web, en el “Primer negocio donde se podía realmente negociar”. En abril de ese mismo año, Ed Mirvish puso un letrero donde se podía leer: “Pon tu propio precio. No rechazaremos ninguna oferta razonable”.

Ed Mirvish era un emprendedor, productor de cine y dueño de Honest Ed’s. Pasear por los pasillos de la tienda te transporta a un tiempo en el pasado. Además quedan reflejadas en las paredes todas las personalidades del mundo del teatro, cine y del espectáculo en general que han pasado por allí. Desde Frank Sinatra hasta Celine Dion pasando por Lauren Bacall, Michael Jordan y Humphrey Bogart entre otros.

Honest Ed’s está situado técnicamente en el barrio de Palmerston, pero se le asocia con el barrio de The Annex debido a su proximidad. Casi toda la manzana donde está la tienda pertenece a la familia Mirvish. También parte de la calle Markham St. que es bien conocida por sus galerías de arte, sus restaurantes y las tiendecitas en las que puedes encontrar desde tebeos hasta ropa vintage. Se trata de un conjunto de casas que en su mayoría son de estilo victoriano.

Honest Eds, Toronto, Ontario

Cuando se puso a la venta en verano de 2013, se decía que pedían 100 millones. Sólo 100 millones. David Mirvish, el hijo de Ed,  no quiso hacer ningún comentario sobre el precio por el que finalmente se vendió la mítica tienda. El comprador es una compañía constructora cuya oficina central está en Vancouver, Westbank Properties. Ellos mismos se denominan como “el líder en construcción de viviendas residenciales de lujo”. Todavía no se sabe realmente qué tipo de construcción o qué planes tienen los nuevos dueños. Viendo el panorama de bienes raíces en Toronto, no me cabe la menor duda de que será una construcción media-alta de apartamentos de lujo.

Honest Eds, Toronto, Ontario

La verdad es que tengo sentimientos opuestos. Por un lado, hay que dejar paso a nuevos proyectos, a construcciones más modernas y efectivas, pero por otro lado, parece que estamos destruyendo todo lo que ha sido un punto de referencia en Toronto. Quizás la pregunta que debamos hacernos es: ¿ha sido la venta beneficiosa? ¿Para quién? Las asociaciones de vecinos de la zona están en contra de que se construyan edificios de muchas plantas, pues de alguna forma obstruiría la vista y además cambiaría la arquitectura de toda la zona. Algunos temen que se convierta en una extensión de Yorkville, un conglomerado de edificios altos con tiendas de lujo de arquitectura moderna pero sin carácter. Quizás el argumento más utilizado es el de que no hay recursos disponibles para un cambio tan drástico en la población local. En cuestión de zonas verdes, aparcamiento, servicios, etc., ya está todo bastante limitado.

Realmente la construcción de un edificio nuevo al oeste de Bathurst Street va a ser la renovación de toda la zona comercial de Korea town. Nuevos establecimientos abrirán ofreciendo nuevos servicios debido a la subida en la demanda. También habrá una revalorización al alta de las casas de la zona. No debemos temer al cambio, digamos adiós a Honest Ed’s, un edificio emblemático para unos, pero en realidad muy viejo y bastante hortera.

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